El que escancia no come.

En los últimos post os hablé de la relación de los asturianos con la sidra y os mostré mis primeros pasos como escanciador. Quería imponerme el reto de ser el superescanciador, el que siempre la echa en todos eventos y celebraciones.

Parecía interesante, parecía incluso fácil, pero muchas veces las cosas no son como parecen y tras probarlo unos días he llegado a la conclusión de que ésta no es la mejor forma de asturianizarse.

Los motivos son variados: un chorro de sidra es la cosa más inestable y bailarina que te puedas echar a la cara, tal y como puede comprobar tras echármela a la cara en un par de ocasiones. Si las cascadas fueran de sidra, en vez de caer recto caerían haciendo meandros. Por no hablar de las ráfagas de brisa cuando se escancia outdoor, que me hacen recordar y valorar los sabios consejos de los marinos con respecto al orín y el esputo a contra viento.

Conclusión, en cuanto subo la botella por encima de los hombros no hay manera de hacer caer una gota dentro del vaso. Es desesperante, la sidra corre por el suelo, por las mangas de mi camisa, por mi pelo, y lo que yo creí que servía para reciclar la sidra (lo llaman duerno), sirve solamente para no ensuciar el suelo. Así que he echado a perder litros y litros durante días de entrenamiento con fuego real.

Pitorro e Isidrin, perfectos para el "self service"

Pitorro e Isidrin, perfectos para el “self service”

Pero lo que definitivamente me ha hecho renunciar al reto es descubrir que escanciar no es tan importante para los asturianos.

Escanciar no es un privilegio, es un marrón.

Yo pensaba que en un grupo de amigos el escanciador era el protagonista, el amo del cotarro, el que corta el bacalao, el mocín de la película, vamos, como el que toca la guitarra. Pero no, el escanciador es casi siempre el que hace lo que los demás no quieren hacer.

Échala tú, que lo haces mejor o, échala tú que estás más cerca de la botella, no son sino formas más o menos elegantes de quitarse el marrón de encima.

¿Cómo he llegado a esta conclusión? Pues primero poco a poco, pero el colmo fue cuando quedamos un grupo de 8 personas, entre amigos, parejas y uno de Candás que apareció por allí, no se muy bien cómo ni por qué.

Aunque todavía con un estilo poco ortodoxo y sin levantar el brazo más allá de lo que levanto la ceja, me decidí a ser yo de nuevo el escanciador, y entre tanto echar sidra mientras los demás comían, ¡no probé ni el rebozao de un calamar!

Así que, parafraseando a Unamuno, que escancien ellos. 

Lo cual no quiere decir que ceje en mi empeño. Sigo buscando nuevos retos.

Advertisements

6 thoughts on “El que escancia no come.

  1. JAJAJAJAJA, Parafraseando a Unamuno, que escancien ellos!

    ¡Magnífico. Maravilloso! Y cuánta verdad reflejada en estos párrafos. Te lo dice uno al que siempre le toca echar la sidra aunque, con años de experiencia, he aprendido a hacer micropausas pa llevarme algo a la boca…

    • Muchas gracias Paparracho. Da gusto sentirse respaldado. Y me apunto lo de las micropausas para otras ocasiones, que seguramente me volverá a tocar.

    • Qué jeta tienes… Desde que tengo uso de razón no te vi echar sidra en ninguna reunión familiar. Vamos, que si me preguntan diría que nunca bebí un culín echau por ti. Tú eres de los escaqueaos!

  2. Por Dió bendito, suban lo de los oricios, que a poco me da algo.

Dexa un retruque

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s